En América Latina, la prevalencia de la acondroplasia es de aproximadamente 1 en 38,000 nacimientos. Aunque no hay registros específicos en México, se estima que un número significativo de familias se ven afectadas por esta condición. Aparte de los desafíos médicos, las personas con acondroplasia enfrentan discriminación social y profesional, lo que añade una carga adicional a sus vidas.



