
En el contexto actual, las empresas no sólo deben medir sus objetivos con resultados financieros, sino también incluir los beneficios sociales y ambientales que generan, dijo Javier Herrero, director ejecutivo de Sistema B México.
En el marco del conversatorio “Uniendo empresas por un México B”, el directivo urgió por la necesidad de que las compañías midan su incidencia en el contexto social y ambiental donde operan con el mismo rigor que se busca en sus resultados operativos.
“La ‘B’ es de beneficio, pero no solo económico, también social y ambiental, esa es la principal propuesta de este movimiento.
“Buscamos que las empresas midan su impacto social y ambiental con el mismo rigor que el financiero”, aseguró Herrero ante representantes de empresas certificadas como Sanofi, Danone, Aires de Campo y Natura.
En el mundo, 8 mil 339 empresas en 96 países cuentan con la certificación de Sistema B, mientras que solo en México se contabilizan más de 100.
Cabe recordar que la certificación B se compone por una serie de compromisos vinculante que, incluyen desde temas como reducir el consumo de agua, emisiones contaminantes y residuos, así como políticas a favor de la equidad de género, contra brechas raciales y de desigualdad.
Una vez que las empresas aceptan los compromisos se reafirman de manera legal, se accede a la certificación y medición de las metas, y se hace una declaración de interdependencia con las empresas que tienen los mismos compromisos.
Herrero consideró que, ante los retos ambientales y sociales, la innovación debe ser una medio para lograr los resultados financieros de las corporaciones, pues actualmente las entidades financieras evalúan estos elementos para ofrecer mejores condiciones de financiamiento.
“Hacemos un cambio de paradigma, de una responsabilidad exclusivamente con los accionistas, a una responsabilidad ampliada con la sociedad y el medio ambiente”, expresó.
“(Pero) lo que no se mide no puede mejorar. Las empresas que quieren la certificación B tienen que medir su impacto con una herramienta pública, sin costo, al alcance de todos”.
Por su parte, Matías Caride, director general de Sanofi Consumer Healthcare México, empresa que a finales del año pasado adquirió la certificación B, indicó que este tipo de sistemas demuestran que se puede trabajar con un esquema de trabajo que compagine los objetivos sociales, ambientales y económicos.
Con sus 95 años de operaciones en México y más de mil 500 colaboradores, Sanofi ha logrado indicadores como contar con un 40 por ciento de participación femenina en su planta laboral, mientras que el 60 por ciento de los puestos gerenciales son ocupados por mujeres.
Otro dato que el directivo destacó es que actualmente operan con 100 por ciento de energía renovable.
“Para nosotros ser una empresa B es el primer gran paso para ser una de las mejores empresas en y para el mundo en salud”, dijo Caride.
Natura, un caso de éxito regional
Para Grupo Natura incidir mejorar las prácticas ambientales y en los esquemas sociales son parte de su ADN dese que arrancaron operaciones en Brasil.
Por ello, Gricelda Ramos, directora de sustentabilidad para Natura en México, explicó que una de las estrategias de la mano de su expansión con Avon, es seguir esa tendencia bajo la que nacieron.
“Si bien nacimos como una empresa que tiene que ver mucho con la sustentabilidad y el bien común que buscamos para el planeta, tener una certificación, ponerlo en los estatutos de la empresa, que sea casi intocable, es un gran orgullo”, dijo en su intervención.
Entre las medidas aplicadas por Natura resaltan políticas contra la violencia de género, un tema en el que tienen particular interés, ya que 67 por ciento de la fuerza de venta es representada por mujeres.
Además, se han establecido mecanismos para la recuperación de envases de sus productos y residuos que se generan, así como una cadena de suministros por medio de la conservación de la Amazonia.
“Nuestro compromiso es conservar 3 millones de hectáreas, hoy estamos en 2 millones, y esperamos llegar en 2030 a los 3 millones”, adelantó la directiva.
“Lo logramos trabajando con las comunicades, les enseñamos y demostramos que es preferible mantener una selva en pie”.
Para la directiva, cambiar el mundo no es una tarea de una sola empresa, organización o persona, por lo que de la mano de Sistema B ha sido posible encontrar aliados con metas similares.
La empresa obtuvo su primea certificación en 2014, la cual renovó en 2017 y en 2020, tras la incorporación de Avon buscaron la recertificación.
“Entre las dos marcas hoy, tenemos más de medio millón de vendedoras, lo cual nos genera un impacto muy alto, porque cuando hablamos de salud, ciudadanía, de bienestar, educación, ese en realidad el impacto que podemos generar”, afirmó.
Descubre más desde Ideas de Negocios TV
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
Categorías:Noticias



