
El ahorro constituye un pilar esencial para la salud financiera y el bienestar económico, aunque en México aún se enfrentan desafíos que limitan la resiliencia de muchos hogares. Basándose en datos de la Encuesta Nacional sobre Salud Financiera (ENSAFI 2023) y en entrevistas a profundidad, Banco Sabadell, en colaboración con el ITAM, ha desarrollado el estudio “Entendimiento de las decisiones de ahorro de los consumidores mexicanos”. La investigación examina la proporción de ahorradores, las tendencias en el ahorro y su relación directa con el bienestar general.
“El ahorro es la herramienta que transforma los ingresos en oportunidades, permitiendo construir un futuro más estable y resiliente. Banco Sabadell reafirma su compromiso con la estabilidad financiera de las personas, impulsando soluciones que fomenten el ahorro y fortalezcan la planeación financiera.” Luis Pons, Subdirector General de Banca Personal en Banco Sabadell
Panorama del ahorro en México
En el país conviven instrumentos formales —como cuentas de nómina, cuentas de ahorro, Afore y seguros— con métodos informales, tales como guardar dinero en casa, cajas de ahorro y tandas. Solo el 24.8% de la población utiliza mecanismos formales, lo que refleja una dependencia importante de métodos informales o la ausencia del hábito del ahorro. Además, se observa una relación directa entre el nivel de ahorro y el bienestar financiero: apenas el 16% de las personas con bajo bienestar ahorra, cifra que asciende al 63% en el grupo con mayor estabilidad.
Factores que impactan el ahorro
El nivel socioeconómico es determinante en el acceso al ahorro formal. Mientras que el 47% de las personas en nivel A/B ahorran en cuentas formales, solo el 8% lo hace en nivel E. Además, las mujeres ahorran menos que los hombres en todos los segmentos, con la mayor brecha en niveles altos (13.7 puntos porcentuales en C+) y mínima en niveles bajos (3.8 puntos porcentuales en E).
Montos ahorrados y obstáculos
Solo el 11% de la población ha acumulado un ahorro que supere tres meses de ingresos —alcanzando el 18% en estratos altos frente al 5% en niveles bajos—. En el caso de las mujeres, cerca del 60% cuenta con un ahorro inferior a una quincena de ingresos y donde la falta de ahorro se identifica como el principal obstáculo para alcanzar metas financieras (44%), superando incluso otros factores como la falta de oportunidades laborales.
Motivaciones y barreras
El ahorro es percibido como esencial para garantizar estabilidad y enfrentar imprevistos. Sin embargo, barreras emocionales y sociales —como la presión por mantener un determinado estilo de vida o la ansiedad frente a compromisos financieros— dificultan su práctica.
Se observan diferencias en las prioridades: mientras algunas personas destinan sus esfuerzos a metas familiares (como la educación de los hijos), otras se enfocan en objetivos personales a largo plazo. Asimismo, la adopción de nuevas tecnologías influye en los hábitos de ahorro, con los jóvenes optando por plataformas digitales y los adultos mayores prefiriendo métodos tradicionales, y finalmente, la educación financiera en el hogar es un factor determinante. Quienes crecieron en familias con hábitos de ahorro sólidos tienden a replicarlos y manejar mejor sus finanzas en la adultez.
El ahorro como estrategia de crecimiento
Ahorrar no implica inmovilizar el capital, sino optimizarlo y hacerlo crecer sin sacrificar la liquidez. La estabilidad financiera depende no solo de los ingresos, sino también de la capacidad para administrar los recursos de manera eficiente. Contar con herramientas y conocimientos adecuados permite tomar mejores decisiones financieras y afrontar imprevistos con mayor tranquilidad.
Descubre más desde Ideas de Negocios TV
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
Categorías:Noticias



