Enfermarse de algo raro no debería ser una condena al olvido. En Guerrero, niños con enfermedades raras viajan cada semana a la CDMX para recibir tratamiento. ¿Por qué no hay hospitales cercanos?
Enfermarse de algo raro no debería ser una condena al olvido. En Guerrero, niños con enfermedades raras viajan cada semana a la CDMX para recibir tratamiento. ¿Por qué no hay hospitales cercanos?